
El acceso a Internet en la casa y en los cyber ha generado en esta época un nuevo fenómeno negativo en el mundillo del juego:
la creciente población de jóvenes adictos al poker online en diferentes localidades españolas.
Sí, así es y no es mentira. El juego puede transformarse en una adicción si no lo controlamos y si no prestamos atención a nuestro entorno, a nuestros seres más cercanos que se acercan por primera vez al
poker en Internet.
Muchos chavales pasan directamente de jugar al poker en la escuela por monedas a sentarse en el ordenador de la casa o de un cyber para jugar al poker online. Y a veces con las tarjetas de crédito de sus padres.

Tal es la tendencia que en
algunos puntos de España la edad promedio de los jugadores ha bajado rotundamente de 45 años a 25 en pocas temporadas.
Este índice nos alerta del brusco cambio del mapa del juego en línea ya que demuestra un mayor acceso a las
salas de poker de una cantidad de menores que no deberían estar autorizados siquiera a este tipo de contenidos para adultos responsables.
Españoles, prestemos más atención a nuestros críos, hermanos menores y amigos descarriados. La ludopatía es un arma de doble filo. De placer y dolor.